lunes, 8 de octubre de 2007

ESTUPIDEZ AL CUBO


Viviendo en Arabia Saudí uno puede percatarse de las situaciones realmente estúpidas que pueden crear las estrictas interpretaciones religiosas. Como en la Edad Media europea, donde los que no tomaban cerdo o se lavaban en exceso eran acusados de judaizantes (y por consiguiente potenciales culpables de quemar hostias y comer niños), en la Arabia actual, el desquicio por hacer cumplir la ley de Dios crea situaciones verdaderamente absurdas.

Íbamos hace poco Tekena, Destructor y servidor, volviendo de darnos un señor homenaje, en medio de uno de los habituales atascos que caracterizan las noches de Ramadán. En un semáforo me fije en un crío vestido a la usanza tradicional, que se encontraba al borde de la calzada pidiendo un taxi. El niño era muy pequeño, no solo en altura, debía tener no más de 10 años, y con mucha soltura negociaba con los taxistas llegando a rechazar que alguno le llevara. Me sorprendió que estuviera solo e incluso hicimos una gracia pensando que se había gastado todo el dinero en chuches y que por eso rechazaba el precio que algunos taxistas le proponían. Pero nada más lejos de la realidad, al poco nos percatamos de que el chaval no andaba solo, si no que unos metros detrás estaban su madre y hermana (todo tapadas) esperando que el niño consiguiera un taxi. Esto se debe a que las mujeres no pueden tener contacto con hombres que no sean de su misma familia y por ello era el niño que apenas asomaba por la ventanilla de los coche a la hora de hablar con los taxistas, quién tenía que encargarse de de dicha tarea. Realmente estúpido.

Ejemplo de segregación en restaurantes

Y es que en Arabia Saudí las mujeres no pueden andar solas por la vida, por lo menos las saudíes (con las extranjeras se hace la vista gorda). Si no van en manadas femeninas, deben ir con algún familiar, sea marido, hermano o padre. Pero claro, si tampoco pueden conducir, ¿cómo van a los sitios cuando van en grupos de solo mujeres (lo que sí está permitido)?: pues con un chofer. Esto no se si es técnicamente lícito, pero si habitual, creándose la paradoja que sí que se les permite ir con un chofer aunque éste sea totalmente ajeno a la familia.

En materia de segregación se dan también multitud de incongruencias. Este país es, que yo sepa, el único donde los restaurantes tienen zonas separadas para hombres solos y familias (donde acuden las mujeres). También los bancos disponen de sucursales solo para mujeres, imaginad el grado de ineficiencia…….! Pero se da la situación donde, por razones de obvias, las mujeres y hombres están codo con codo. Por ejemplo en los supermercados (o tiendas), por ahora no los hay exclusivos para mujeres, por lo que puedes estar en la cola de la carnicería o cogiendo un artículo a escasos centímetros de una fémina. ¡Noooo, Dios mío…..pecado!, pero no pasa nada. Y claro, es que hay muchas veces que la realidad y la practicidad superan a las reglas.

3 comentarios:

gemmita dijo...

mira que aun no he llegao y ya me caen super gordos!!

-=Tekena=- dijo...

Se me había olvidado ya lo del niño...
Me estoy acordando ahora del paki con la barba de Bin Laden que iba en una pick-up y que parecía que tenía un kalasnikov en el asiento de al lado.
Madre mía, cuantos matices terminamos perdiendo.

Equisese dijo...

Joe, el tio ese era muy grande. La pena es que si no los ves en directo es dificil apreciar como son esos elementos!!!